Tras la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro, Estados Unidos ha dado un giro drástico en su política hacia Venezuela, anunciando que tomará el control de la comercialización de su petróleo y dictará las condiciones de su relación económica y diplomática. Esta intervención directa ha generado una crisis geopolítica de gran escala, con reacciones encontradas en la comunidad internacional y una reconfiguración del poder dentro de Venezuela. El presidente Donald Trump anunció que Venezuela entregará entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo, cuyos ingresos serán controlados por él para “beneficio del pueblo venezolano y de Estados Unidos”. La petrolera estatal PDVSA confirmó estar en negociaciones, mientras el secretario de Energía de EE.UU., Chris Wright, afirmó que Washington controlará la venta de crudo venezolano por tiempo “indefinido”. Esta medida busca, según la Casa Blanca, estabilizar la producción y redirigir los flujos de petróleo que antes iban a China.
En el plano político, Delcy Rodríguez juró como presidenta encargada, declarando que “no hay agente externo que gobierne a Venezuela”, a pesar de las amenazas de Trump.
La intervención ha sido condenada por México, Colombia y otros países de la OEA, así como por Rusia y China, quienes ven la acción como una violación a la soberanía y el derecho internacional. Mientras tanto, en Colombia, el presidente Gustavo Petro ha respondido desafiante a las insinuaciones de Trump sobre una posible operación similar en su país, declarando: “Que vengan por mí”.
La situación ha afectado también al deporte, con la suspensión indefinida de la liga de béisbol venezolana en plena postemporada.
En resumenLa intervención de Estados Unidos en Venezuela ha escalado a un control directo sobre sus recursos petroleros, generando una crisis diplomática regional. Mientras Delcy Rodríguez asume la presidencia encargada en un ambiente de tensión, la comunidad internacional se muestra dividida ante una acción que redefine la soberanía y el equilibrio de poder en América Latina.