Según la ONG Foro Penal, en Venezuela había más de 800 presos por motivos políticos. La medida fue descrita por el gobierno como un "gesto unilateral" para "consolidar la paz y la convivencia pacífica", y Rodríguez agradeció la mediación del expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero, del presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva y de representantes de Catar. La Casa Blanca celebró la noticia como un "ejemplo de cómo el Presidente (Donald Trump) está usando máxima influencia para hacer lo correcto", mientras que la líder opositora María Corina Machado lo calificó como un "acto de restitución moral". Este gesto de apertura ocurre en un contexto de alta tensión, donde el Senado de Estados Unidos avanzó una resolución para limitar la capacidad de Trump de emprender más acciones militares contra Venezuela sin la autorización del Congreso, y el propio Trump declaró al New York Times que la supervisión estadounidense sobre el país y su petróleo podría durar años. Organismos de derechos humanos han expresado cautela, señalando que la liberación de algunos detenidos no garantiza un cambio estructural en el sistema judicial venezolano.