Por un lado, el gobierno de Trump, a través del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) y del vicepresidente J.D. Vance, ha calificado el hecho como un "acto de terrorismo doméstico", asegurando que Good intentó atropellar a los oficiales y que el agente actuó en defensa propia, gozando de "inmunidad absoluta". Se reveló que el mismo agente había sido arrastrado por un vehículo en una redada anterior.
Por otro lado, el gobernador de Minnesota, Tim Walz, y el alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, han calificado la versión federal de "propaganda" y "tonterías", basándose en videos de testigos que parecen contradecirla y exigiendo la salida de ICE de la ciudad. La familia de la víctima, descrita como una madre de tres hijos y poeta que no era activista, sostiene que ella acababa de dejar a su hijo en la escuela cuando se encontró con el operativo. La tensión ha escalado al punto de que el gobernador declaró estado de emergencia y alistó a la Guardia Nacional, mientras que las escuelas públicas cancelaron clases.
Las protestas se han extendido a otras ciudades como Nueva York, y al menos ocho manifestantes fueron detenidos en Minneapolis.











