La animación de 'One-Punch Man 3' desata la ira de los fans y de un animador
La tercera temporada del popular anime 'One-Punch Man' ha provocado una oleada de decepción y críticas negativas por parte de su base de seguidores, quienes consideran que la calidad de la animación está muy por debajo de las temporadas anteriores, especialmente de la primera, producida por el estudio Madhouse. La frustración ha sido tan grande que los fans han organizado una campaña en redes sociales con el hashtag #BoycottBandaiNamco, pidiendo a la productora Bandai Namco que financie adecuadamente el proyecto o venda los derechos a un estudio capaz de hacerle justicia al aclamado manga de Yusuke Murata. La controversia escaló cuando Vann Oban, uno de los animadores principales de la temporada, expresó su propio descontento en redes sociales, afirmando que “la dirección artística y la composición no le hicieron justicia” a su trabajo, aunque posteriormente borró la publicación. Las críticas se centran en el uso de lo que los fans denominan un “efecto diapositiva”, con secuencias de acción que carecen de dinamismo y fluidez. Esto se ha reflejado en las bajas calificaciones de la serie en plataformas como MyAnimeList e IMDb, donde la nueva temporada ha recibido puntuaciones notablemente pobres en comparación con sus predecesoras, poniendo en duda el futuro de la adaptación animada.



Artículos
3
Noticias de Chihuahua.- La denuncia que encendió la conversación pública en Chihuahua dio un giro inesperado y terminó convertida en canción. Tras la exclusiva publicada por La Parada Digital el pasado 6 de enero, bajo el título “DENUNCIA ‘LENGÜETAZO’ EN SALUD DIGNA”, el caso cruzó del terreno informativo al cultural con el surgimiento de la […] La entrada La denuncia del “Lengüetazo” de La Parada Digital se vuelve cumbia viral se publicó primero en Noticias de Chihuahua - La Parada Digital.

“Una batalla tras otra” y “Adolescencia” triunfan en la gala del Globo de Oro

Disney y TikTok demuestran que la relevancia hoy depende de la capacidad de adaptar los formatos y la experiencia del usuario, sin perder la identidad de la marca ni la calidad del contenido.

Entre ironías, silencios incómodos y discursos medidos.






