Producido por sus hermanos, Suzette y A.B.

Quintanilla, y dirigido por Isabel Castro, el proyecto se basa en un vasto archivo privado de videos caseros, grabaciones de giras y fotografías que la familia había resguardado durante décadas. La intención, según declaró Suzette, es que la familia cuente su propia historia sin intermediarios. Uno de los aspectos más notables del documental es la participación de Marcella Quintanilla, madre de la cantante, quien ofrece su primera entrevista en casi treinta años, compartiendo recuerdos y álbumes de fotos personales. Una decisión creativa fundamental fue la de no abordar el asesinato de Selena ni sus detalles judiciales.

En su lugar, el documental se enfoca en su vida, su alegría, su identidad bicultural como mexicoamericana, las dificultades que enfrentó en una industria musical dominada por hombres y su relación con su esposo, Chris Pérez. Este enfoque busca celebrar el legado y la influencia de la 'Reina del Tex-Mex', mostrando a la persona detrás de la leyenda y su impacto duradero en la cultura latina. La producción pretende ofrecer una narrativa de empoderamiento y alegría, en contraste con las historias que a menudo se centran en la victimización.