Uno de los giros más significativos es la evolución de Will Byers (Noah Schnapp), cuya conexión con el Upside Down, establecida desde la primera temporada, finalmente le otorga poderes. En una escena crucial, animado por Robin, Will acepta su identidad y canaliza telequinesis para detener a un grupo de Demogorgons, demostrando habilidades similares a las de Eleven pero originadas por su vínculo con la mente colmena. El destino de Max Mayfield (Sadie Sink) también es central; aunque su cuerpo está en coma, su conciencia está atrapada en los recuerdos de Vecna, donde descubre un refugio en una cueva que el villano teme. Este miedo se conecta directamente con la precuela teatral de la serie, ‘Stranger Things: The First Shadow’, que revela que Henry Creel tuvo una experiencia traumática en esa misma cueva durante su infancia, donde entró en contacto con una entidad del “Mind Flayer” que despertó sus poderes.

Finalmente, se confirma el regreso de Kali (Ocho), vista brevemente como prisionera, cuyo papel será fundamental para cerrar el arco narrativo de Eleven.