Estas producciones, a menudo de origen asiático, se caracterizan por episodios que duran apenas uno o dos minutos, lo que facilita su difusión a través de clips en TikTok.

Las tramas suelen centrarse en géneros como el romance, el drama y el suspenso, con premisas llamativas que enganchan al espectador desde el primer momento: matrimonios por contrato, identidades ocultas, venganzas y amores prohibidos son temas recurrentes. El éxito de estas series radica en su capacidad para generar curiosidad.

Los usuarios ven un fragmento en TikTok y son dirigidos a aplicaciones especializadas donde deben ver anuncios o realizar micropagos para desbloquear los siguientes episodios.

Este modelo de negocio, conocido como 'freemium', ha demostrado ser altamente efectivo, convirtiendo a estas plataformas en un fenómeno de consumo. Aunque la calidad de producción y las actuaciones pueden ser variables, el enfoque en el desarrollo de personajes y la intensidad emocional de las historias ha creado una base de seguidores leales. El formato de serie corta representa una evolución en la forma de consumir contenido audiovisual, adaptándose a la economía de la atención de las nuevas generaciones y demostrando que las historias no necesitan largas duraciones para ser impactantes.