Esta polarización se reflejó en las calificaciones: la puntuación de la audiencia en Rotten Tomatoes para la temporada final descendió al 56%, la más baja en la historia de la serie. A pesar de la controversia, los creadores, los hermanos Duffer, defendieron el desenlace como un cierre coherente y emocionalmente honesto, planeado desde los inicios del proyecto para simbolizar el fin de la infancia.