El defensor español Sergio Ramos protagonizó un momento de alta tensión en el partido de Rayados contra Santos Laguna, al recibir una patada en la frente que le provocó una herida sangrante. A pesar de la dureza del golpe, el capitán de Monterrey pudo continuar y terminar el encuentro. El incidente se produjo en el tiempo agregado de la segunda mitad, cuando Anthony Lozano, delantero de Santos, levantó la pierna para disputar un balón dividido y su espinilla impactó directamente en la frente de Ramos, quien buscaba el esférico con la cabeza.
El golpe le causó un “considerable corte” y un sangrado evidente que alarmó a sus compañeros.
El árbitro, Luis Enrique Santander, mostró inicialmente una tarjeta amarilla, pero tras percatarse de la gravedad de la herida, rectificó y expulsó a Lozano. El exárbitro Fernando Guerrero calificó la acción como una “ROJA clarísima”.
Ramos permaneció varios minutos en el césped mientras era atendido por el cuerpo médico, que finalmente le colocó un vendaje y una gorra de natación para asegurarlo. Demostrando su carácter, el campeón del mundo regresó al campo para disputar los últimos minutos.
Aunque pudo finalizar el partido, se informó que necesitará una revisión médica y tendrá aproximadamente seis días para recuperarse antes del próximo compromiso de Monterrey.
En resumenSergio Ramos sufrió una herida considerable en la frente tras una patada de Anthony Lozano, quien fue expulsado. A pesar de la sangre y la necesidad de un vendaje, el defensor mostró su carácter al completar el partido, aunque requerirá revisión médica para su recuperación.