Sin su líder en los controles, los Bengals han perdido dos partidos de manera consecutiva, destacando la humillante derrota por 28-3 ante los Denver Broncos. Los artículos describen a un equipo “sin alma”, cuya ofensiva, antes potente, se ha vuelto inoperante.

El mariscal de campo suplente, Jake Browning, no ha logrado llenar el vacío, y las estrellas ofensivas como los receptores Ja’Marr Chase y Tee Higgins han visto su producción drásticamente reducida.

La situación evidencia la enorme dependencia del equipo en Burrow, y el panorama para el resto de la campaña es sombrío. Se especula que para cuando el mariscal estrella esté listo para regresar, es muy probable que los Bengals ya no tengan aspiraciones realistas de clasificar a los playoffs, lo que convierte esta lesión en un golpe que prácticamente define el destino de su temporada.