La gestión de la pubalgia del joven extremo Lamine Yamal ha desatado un conflicto entre el FC Barcelona y la Real Federación Española de Fútbol (RFEF). La joya de 19 años fue desconvocada de la selección española para los partidos contra Georgia y Turquía después de someterse a un procedimiento invasivo de radiofrecuencia, una decisión que tomó por sorpresa y causó malestar en la federación. La RFEF emitió un comunicado expresando su “sorpresa y malestar” al enterarse el mismo día de la concentración que el jugador había sido sometido al procedimiento sin comunicación previa. Según la federación, el informe médico del club, recibido tardíamente, recomendaba un reposo de 7 a 10 días, lo que hacía inviable su participación. “Dicho procedimiento se ha realizado sin comunicación previa al cuerpo médico de la Selección”, informó la RFEF, subrayando la falta de coordinación.
Este episodio agrava una relación ya tensa entre ambas instituciones.
Previamente, el técnico del Barcelona, Hansi Flick, había acusado al seleccionador Luis de la Fuente de “no cuidar a los jugadores” después de que Yamal regresara lesionado de una convocatoria anterior con molestias que derivaron en la pubalgia. Por su parte, De la Fuente ha defendido su decisión de convocarlo para la última fecha FIFA, asegurando que el jugador estaba “en perfectas condiciones” según su entrenador de club. La RFEF finalmente decidió liberar al jugador “priorizando en todo momento la salud, seguridad y bienestar del jugador”.
En resumenEl manejo de la lesión de Lamine Yamal ha evidenciado una notable falta de comunicación y una creciente tensión entre el FC Barcelona y la RFEF. La decisión unilateral del club de realizar un procedimiento invasivo sin notificar a la selección ha resultado en la baja del jugador y ha profundizado el conflicto sobre el cuidado de los futbolistas de élite.