El entrenador en jefe, Zac Taylor, confirmó la noticia, afirmando que Burrow "parece que está en buena forma para estar listo para jugar".
La recuperación del quarterback ha sido descrita como "milagrosa", ya que los pronósticos iniciales sugerían que estaría fuera hasta finales de diciembre tras requerir una operación.
Sin embargo, Burrow acortó los plazos y regresó a las prácticas el 10 de noviembre.
A pesar de su regreso, Burrow ha sido claro en que no jugará con miedo a una recaída. "No voy a vivir mi vida y jugar este deporte con miedo de que pase algo.
Sí, he tenido lesiones.
No puedo hacer mucho al respecto", declaró a los medios.
Su ausencia ha sido un duro golpe para los Bengals, que tienen una marca de 3-8 y se encuentran en el tercer lugar de su división. El regreso de Burrow, junto con el del receptor Ja'Marr Chase, supone un impulso anímico y ofensivo para un equipo que necesita ganar prácticamente todos sus partidos restantes para tener alguna posibilidad de clasificar a los playoffs.












