Sin embargo, su recuperación ha sido descrita como “milagrosa”, permitiéndole reincorporarse a las prácticas el 10 de noviembre y estar listo para el enfrentamiento divisional. Su ausencia ha sido un calvario para Cincinnati, que ha batallado con un récord de 3-8 bajo el mando de los suplentes Jake Browning y Joe Flacco. El entrenador Zac Taylor confirmó la noticia, afirmando que Burrow “parece que está en buena forma para estar listo para jugar”.

El propio jugador ha declarado que no jugará con miedo a una recaída. “No voy a vivir mi vida y jugar este deporte con miedo de que pase algo”, afirmó.

Su regreso es vital para las remotas esperanzas de playoffs del equipo, que necesita una racha de victorias para cerrar la temporada, comenzando por el duelo contra los Ravens, líderes de la división.