Esta baja representa una pérdida considerable para el club catalán, que ya enfrenta una serie de ausencias importantes en su plantilla, poniendo en jaque su dominio en las competiciones. La lesión ocurrió durante un entrenamiento con el combinado español, donde un mal apoyo en una acción fortuita resultó en una “fractura transindesmal del peroné al nivel del tobillo izquierdo”. La gravedad de la lesión requirió una intervención quirúrgica, la cual se llevó a cabo exitosamente bajo la supervisión de los servicios médicos del club. El tiempo de recuperación estimado es de cinco meses, lo que significa que la tres veces ganadora del Ballon d'Or no volverá a jugar en lo que resta de la campaña 2025. La propia jugadora reflexionó sobre el suceso, afirmando que “la vida me ha frenado de golpe” y que afronta el proceso como un aprendizaje para regenerarse “físicamente y mentalmente”. El impacto de su ausencia se magnifica al considerar el contexto del equipo, ya que el Barcelona Femenil también sufre las bajas de otras jugadoras clave como Kika Nazareth, Patri Guijarro y Salma Paralluelo. La pérdida de su jugadora más influyente y creativa, sumada a las otras ausencias, representa un desafío mayúsculo para el cuerpo técnico y la plantilla, que deberán encontrar la forma de mantener su nivel competitivo sin varias de sus principales figuras.