Alexis Vega, figura clave del Toluca, se consagró como el héroe del bicampeonato al disputar la final del Apertura 2025 bajo los efectos de anestesia por una lesión. La revelación de su arriesgada decisión subraya el extraordinario compromiso del delantero con su equipo en el momento más definitorio de la temporada. Tras anotar el penalti decisivo que le dio a Toluca su estrella número 12, Alexis Vega confesó la precaria condición física en la que jugó. "Físicamente no estaba muy bien, llevaba un par de semanas sin entrenar con mis compañeros, pero el amor que le tengo al Toluca me ayudó, me infiltré para estar con mis compañeros", declaró el jugador, admitiendo el gran peligro que corría.
"Sabía que corría un riesgo grande de lesionarme más grave, estoy anestesiado, ya mañana veremos", añadió, mostrando la magnitud de su sacrificio. La situación de Vega era conocida, al punto que el equipo rival estaba al tanto de su posible ausencia, lo que demuestra el impacto de su figura en la liga. La lesión original, una cicatriz de cinco centímetros que se abrió, tenía un pronóstico de recuperación de seis a ocho semanas. Sin embargo, Vega aceleró su regreso y a la cuarta semana decidió reincorporarse al equipo, una elección personal y de alto riesgo.
"Fue mi decisión, son lesiones muy engañosas", explicó, detallando que gracias a la intervención de un fisioterapeuta pudo estar presente en la final.
Este acto no solo fue impulsado por su profesionalismo, sino también por su fortaleza emocional, la cual, según sus palabras, proviene de su familia: "Mi familia es lo más importante... es el soporte más grande que tengo". Con el título en mano, Vega ya tiene la mira puesta en su recuperación total para poder representar a México en el Mundial de 2026, un objetivo que demuestra su ambición y amor por el deporte.
En resumenLa participación de Alexis Vega en la final del Apertura 2025, a pesar de una grave lesión que requirió anestesia, fue un factor decisivo para el bicampeonato del Toluca. Su decisión de acortar su recuperación y arriesgar su físico evidencia un profundo compromiso con su club. La confesión del jugador tras el partido no solo reveló la magnitud de su sacrificio, sino que también consolidó su estatus de ídolo para la afición, al tiempo que reafirmó sus aspiraciones de recuperarse para competir en el Mundial de 2026.