No solo perdieron el partido, sino que también vieron salir a su mariscal de campo estelar, Lamar Jackson, por una lesión en la espalda baja que pone en duda su disponibilidad futura y las aspiraciones del equipo. El incidente ocurrió hacia el final del segundo cuarto del partido correspondiente a la Semana 16, un momento crítico que cambió por completo el rumbo del encuentro. El artículo detalla que Jackson "se resintió de una lesión en la espalda baja que lo dejaría fuera el resto de la contienda". La salida de su jugador más valioso obligó a Baltimore a depender del corredor Derrick Henry, quien anotó en dos ocasiones pero no fue suficiente para asegurar la victoria. La ausencia de Jackson se sintió de inmediato, especialmente en la última serie ofensiva, donde el equipo no pudo concretar la remontada. El texto subraya el impacto directo de la lesión en el resultado, afirmando que "sin Lamar y la posibilidad de correr el ovoide con Henry, Zay Flowers perdió el balón... y ahí se acabó el partido".

Esta derrota, agravada por la incertidumbre sobre la condición de Jackson, deja a los Ravens en una posición precaria, necesitando "un milagro para poder avanzar a los playoffs". La dependencia del equipo en las habilidades únicas de su mariscal de campo quedó expuesta, y cualquier ausencia prolongada podría ser catastrófica para sus objetivos de postemporada.