Este imprevisto obligó al club a recurrir a otros jóvenes como Ramón Juárez, Miguel Vázquez, Ralph Orquín y Patricio Salas para, "con dificultad, sumar todos los minutos" requeridos.

La lesión de un jugador proyectado para ser clave en esta área demuestra la fragilidad de la planificación cuando depende de un número reducido de elementos. La situación subraya la importancia de tener una cantera robusta y con múltiples opciones para hacer frente a este tipo de eventualidades. Aunque el club finalmente logró su objetivo, la lesión de Espinoza representó un obstáculo inicial que puso a prueba la capacidad de adaptación del cuerpo técnico y la profundidad de sus fuerzas básicas. El impacto de una lesión en un jugador juvenil va más allá de lo deportivo, afectando también el cumplimiento de normativas reglamentarias.