El técnico de Cruz Azul, Nicolás Larcamón, demostró que la disciplina está por encima de cualquier figura al tomar la decisión de enviar a la banca a dos de sus pilares defensivos, el portero Kevin Mier y el defensa Willer Ditta, para el crucial Clásico Joven contra el América. La medida fue un claro mensaje sobre los estándares de compromiso que exige el club. La decisión se originó porque ambos jugadores colombianos reportaron tarde a los entrenamientos después de cumplir con sus compromisos en la Fecha FIFA de octubre. Según diversas fuentes citadas en los artículos, Mier y Ditta perdieron dos vuelos en su regreso a México, presentándose a La Noria hasta el viernes, a menos de 24 horas del partido.
Ante esta falta, Larcamón y su cuerpo técnico, con el respaldo total de la directiva, optaron por una medida ejemplar. La determinación buscaba preservar el orden interno y reforzar la idea de que en el equipo la autoridad y la unión del grupo son prioritarias, sin importar la jerarquía del futbolista. En un escenario de alta presión como el Clásico Joven, la apuesta fue arriesgada, pero coherente con la identidad que el técnico argentino ha intentado construir. Durante el partido, Willer Ditta ingresó en el segundo tiempo, mientras que Kevin Mier permaneció en el banquillo durante todo el encuentro, viendo a su compañero Andrés Gudiño defender la portería.
La imagen del arquero titular como suplente fue inusual y subrayó la contundencia del mensaje enviado al vestidor.
En resumenLa decisión de Nicolás Larcamón de relegar a la banca a Kevin Mier y Willer Ditta por indisciplina en la antesala del Clásico Joven subraya la prioridad del orden y el compromiso colectivo en Cruz Azul, sentando un precedente de autoridad respaldado por la directiva.