La controversia surgió porque, según el reglamento, Toluca y Tigres, al ser primer y segundo lugar de la tabla, tenían la preferencia para elegir sus horarios.
Sin embargo, el partido del América contra Monterrey también fue programado para miércoles y sábado, lo que obligó a que el encuentro entre Tijuana y Tigres se disputara a las 23:00 horas, tiempo del centro de México. Christian Martinoli afirmó que la decisión se tomó porque "aquí se hace lo que mi patrón dice (en referencia a Televisa)" y calificó la situación como un "capricho de uno de los equipos más poderosos del futbol de México". Por su parte, Hugo Sánchez declaró que se trata de un "reglamento creado por las televisoras", cuyo único interés es el rating, mientras que "lo deportivo les vale". En respuesta, la Liga MX emitió un comunicado justificando la reprogramación por un "hecho extraordinario": un concierto de Junior H programado para el domingo cerca del Estadio Ciudad de los Deportes, lo que representaba un riesgo logístico y de seguridad. El técnico del América, André Jardine, defendió a su club pidiendo a los críticos que "busquen con fuentes correctas" y aseguró que estaban preparados para jugar el domingo.
La situación ha reavivado el debate sobre la influencia de los clubes poderosos y los derechos de transmisión en las decisiones deportivas de la liga.













