Según el reglamento, Toluca y Tigres, por ser primer y segundo lugar general, tenían la preferencia para elegir sus horarios. Sin embargo, el América, cuarto lugar, también jugará en la jornada de miércoles y sábado.
Esto obligó a que el partido entre Tijuana y Tigres se programara a las 23:00 horas (tiempo del centro), un horario insólito.
Figuras del periodismo y exjugadores no tardaron en reaccionar.
Hugo Sánchez criticó duramente la decisión, afirmando que es “un reglamento creado por las televisoras, porque es un interés televisivo, no deportivo”.
Por su parte, Christian Martinoli lo calificó como “un capricho de uno de los equipos más poderosos del futbol de México”. La Liga MX justificó su decisión amparándose en el Artículo 17 de su reglamento, que le permite reprogramar partidos por “condiciones extraordinarias”. André Jardine, técnico del América, defendió a su club pidiendo a los críticos que “busquen con fuentes correctas”, asegurando que estaban preparados para jugar en cualquier día.
A pesar de las justificaciones, la percepción de un trato preferencial ha manchado el inicio de la Liguilla.












