Se esperaba una distribución de dos partidos en miércoles y dos en jueves.

Sin embargo, el partido de vuelta del América contra Monterrey fue programado para el sábado, lo que obligó a que su partido de ida también se jugara el miércoles. La razón detrás del cambio fue evitar que el partido de vuelta del América se empalmara con un concierto del artista Junior H, programado para el domingo en la Plaza de Toros México, recinto aledaño al Estadio Ciudad de los Deportes. Para evitar problemas logísticos y de seguridad, la Liga MX aplicó el Artículo 17 de su reglamento, que le permite reprogramar partidos por “causas de fuerza mayor”.

Esta decisión provocó que el partido entre Tijuana y Tigres se jugara a las 23:00 horas (tiempo del centro), un horario insólito.

Figuras como Hugo Sánchez y Christian Martinoli criticaron duramente la medida, calificándola como una imposición de las televisoras y un favoritismo hacia el América. Sánchez afirmó que “este es un reglamento creado por las televisoras, porque es un interés televisivo, no deportivo”.

André Jardine, técnico del América, defendió a su club pidiendo que “busquen con fuentes correctas”, asegurando que estaban preparados para jugar el domingo.