Demostró personalidad al manejar la presión de los jugadores, especialmente del lado de Juárez, quienes mostraron su descontento ante algunas decisiones arbitrales en su desesperación por revertir el marcador global. A pesar de los reclamos, supo mantener el control del encuentro, mostrando tarjetas amarillas cuando fue necesario y desestimando un posible penal a favor de los fronterizos.

Al finalizar el partido, jugadores y cuerpos técnicos de ambos equipos se acercaron para felicitarla.

Este logro llega en un contexto en el que la propia Katia Itzel ha denunciado públicamente haber recibido comentarios machistas y misóginos en redes sociales, lo que resalta aún más la importancia de su presencia y buen desempeño en los escenarios más importantes del fútbol nacional. Su participación en la Liguilla es vista como un paso fundamental hacia una mayor equidad de género en el arbitraje mexicano.