La programación de las fases finales del Apertura 2025 ha desatado una fuerte controversia, luego de que la Liga MX decidiera agendar tres de los cuatro partidos de ida y vuelta de cuartos y semifinales en los mismos días (miércoles y sábado). La decisión, justificada para acomodar el calendario de Cruz Azul por su compromiso internacional, ha sido duramente criticada por figuras como Hugo Sánchez y Christian Martinoli, quienes acusan a la liga de priorizar los intereses de las televisoras sobre la equidad deportiva. Tradicionalmente, los partidos de Liguilla se reparten entre miércoles/jueves para la ida y sábado/domingo para la vuelta, permitiendo que los equipos mejor clasificados (1º y 2º) elijan su día preferido. Sin embargo, en esta ocasión, tanto los partidos de América (4º) como los de Toluca (1º) se programaron para miércoles y sábado.
Esto obligó a que el partido de Tigres (2º) se jugara a las 23:00 horas (tiempo del centro), una hora inusual.
La Liga MX defendió su decisión amparándose en el Artículo 36 de su reglamento, que le faculta a modificar fechas por la participación de un club en un torneo internacional oficial. A pesar de la justificación reglamentaria, las críticas fueron severas.
Hugo Sánchez declaró que se trata de “un reglamento creado por las televisoras, porque es un interés televisivo, no deportivo”. Por su parte, Christian Martinoli calificó la medida como “un capricho de uno de los equipos más poderosos del futbol de México”, en clara referencia al América. En contraste, el técnico americanista André Jardine pidió a los críticos que “busquen con fuentes correctas”, negando cualquier influencia de su club en la decisión.
En resumenLos cambios en el calendario de la Liguilla han reavivado el debate sobre la influencia de los derechos de transmisión y de los clubes más poderosos en las decisiones de la Liga MX. Aunque la medida tiene una justificación reglamentaria, la percepción de un trato preferencial ha generado un descontento significativo en el entorno del futbol mexicano.