Esto obligó a que el partido de Tigres (2º) se jugara a las 23:00 horas (tiempo del centro), una hora inusual.

La Liga MX defendió su decisión amparándose en el Artículo 36 de su reglamento, que le faculta a modificar fechas por la participación de un club en un torneo internacional oficial. A pesar de la justificación reglamentaria, las críticas fueron severas.

Hugo Sánchez declaró que se trata de “un reglamento creado por las televisoras, porque es un interés televisivo, no deportivo”. Por su parte, Christian Martinoli calificó la medida como “un capricho de uno de los equipos más poderosos del futbol de México”, en clara referencia al América. En contraste, el técnico americanista André Jardine pidió a los críticos que “busquen con fuentes correctas”, negando cualquier influencia de su club en la decisión.