La Comisión de Árbitros reconoció posteriormente los errores y sancionó a los silbantes involucrados, quienes no volverán a pitar en la Liguilla. La derrota también resalta el fracaso del equipo con la nómina más alta de la Liga MX, valuada en 124.5 millones de dólares, lo que aumenta la presión sobre el proyecto. Tras el partido, el presidente deportivo, Santiago Baños, y el propio Jardine se reunieron con el plantel para cerrar filas antes de iniciar el periodo vacacional, un escenario que no vivían tan temprano desde hace dos años. La afición reaccionó con enojo, señalando a Jardine como el principal responsable por sus decisiones tácticas, especialmente en el partido de ida.