La presión felina no cesó, y aunque Tijuana intentó resistir, nunca representó una amenaza real.

Ozziel Herrera y Juan Pablo Vigón completaron la goleada en la segunda mitad, desatando la euforia de su afición. Esta victoria fue especialmente significativa, ya que el club sumaba 12 partidos consecutivos sin conocer el triunfo en Liguilla, una de las peores rachas en la historia de los torneos cortos.

Fernando Gorriarán, capitán del equipo, expresó la mentalidad del vestidor tras la derrota inicial: “Estamos dolidos, al igual que la gente.

Los entendemos.

Sabemos que lo que pasó no es la realidad del plantel... pero tenemos la ilusión de revertir esta historia con nuestra gente”. Con esta demostración de carácter y poderío ofensivo, Tigres se instala en las semifinales, donde enfrentará a Cruz Azul, con la moral en alto y consolidándose como un serio contendiente al título.