El maratónico calendario del equipo cementero ha sido un tema central.

El partido de vuelta de la semifinal contra Tigres se jugará el sábado 6 de diciembre en Monterrey. Inmediatamente después, sin importar el resultado, el equipo tomará un vuelo hacia Doha, en un viaje de casi 20 horas. Su debut en el torneo internacional está programado para el miércoles 10 de diciembre contra Flamengo, el recién coronado campeón de la Copa Libertadores. Este apretado itinerario motivó a la Liga MX a programar las dos semifinales en los mismos días, una excepción a su reglamento para apoyar al club en su compromiso internacional.

El técnico Nicolás Larcamón reconoció el reto, pero lo ve como una oportunidad: “Estamos ante una gran oportunidad de demostrar la calidad de sinergia deportiva qué hay en nosotros”. Para conmemorar su participación, el club lanzó un jersey de edición limitada.

La indumentaria, diseñada por Pirma, presenta detalles alusivos al torneo global y refuerza la imagen de Cruz Azul como el “Rey de la Región” tras su título en la Concacaf Champions Cup. El desafío para La Máquina será mayúsculo, tanto en lo físico como en lo mental, al tener que competir por un lugar en la final de la liga local y simultáneamente representar a México en un escenario mundial.