La goleada ante Xolos, con dobletes de Juan Brunetta y Nico Ibáñez, y un tanto más de Ozziel Herrera, demostró el poderío ofensivo del equipo y su capacidad para reaccionar bajo presión.

A pesar del resultado abultado en la ida, los jugadores y el cuerpo técnico mantuvieron la confianza en que podían lograr la voltereta en casa. Ahora, como sublíderes del torneo, se enfrentarán a Cruz Azul en semifinales, con la posibilidad latente de un Clásico Regio en la final si Monterrey también avanza. La victoria ha renovado la confianza del equipo y la afición, que ahora sueñan con alcanzar su novena estrella.