Esta confrontación no solo representa un duelo entre los equipos más sólidos del semestre, sino que también tiene importantes implicaciones históricas para ambas instituciones.

Para Toluca, bajo el mando de Antonio Mohamed, la final ofrece la posibilidad de conseguir el bicampeonato y alcanzar su duodécimo título de liga, con lo que empataría a Chivas como el segundo club más ganador del futbol mexicano.

Los Diablos Rojos llegaron a esta instancia tras eliminar a FC Juárez en cuartos y a Monterrey en semifinales con un global de 3-3, avanzando por su mejor posición en la tabla. Por su parte, Tigres busca su noveno campeonato para igualar a Cruz Azul en el palmarés histórico. El equipo universitario, uno de los más dominantes de la última década, superó a Tijuana y a Cruz Azul para instalarse en su duodécima final en torneos cortos. Históricamente, en las 14 finales previas entre líder y sublíder, el primer lugar se ha coronado en ocho ocasiones, un dato que favorece a los mexiquenses.

Sin embargo, en los enfrentamientos directos de Liguilla entre ambos, Tigres tiene una ventaja de cuatro series ganadas por una de Toluca, lo que añade un elemento de tensión y revancha a la serie. La final de ida se jugará en El Volcán y la vuelta en el Nemesio Diez.