Este doble desafío pone a prueba la capacidad física y logística del plantel dirigido por Nicolás Larcamón.
El apretado calendario obligó a la Liga MX a hacer una excepción en su reglamento.
Para permitir que Cruz Azul tuviera tiempo suficiente para viajar a Medio Oriente, las dos series de semifinales (Tigres vs. Cruz Azul y Monterrey vs.
Toluca) se programaron en los mismos días, miércoles para la ida y sábado para la vuelta. Esta medida se ampara en el Artículo 36 del reglamento, que faculta a la liga a modificar fechas por participación internacional.
Inmediatamente después de su partido de vuelta contra Tigres en Monterrey, el equipo cementero emprenderá un viaje de casi 20 horas a Doha. Apenas cuatro días después, el 10 de diciembre, disputará el “Derbi de las Américas” contra el Flamengo, campeón de la Copa Libertadores. Además, si La Máquina avanza a la final de la Liga MX, esta se pospondría, dando lugar a una “final navideña” con partidos el 25 y 28 de diciembre, un escenario que jugadores de otros equipos, como Jesús Gallardo de Toluca, preferirían evitar. La situación exige una gestión impecable de la plantilla por parte de Larcamón para mantener al equipo competitivo en ambos frentes.












