Un ejemplo claro fue el Clausura 2025, donde Toluca, también como líder, se coronó ante el sublíder América. Previamente, en el Clausura 2024, América se impuso a Cruz Azul en una final similar.

La consistencia de los equipos que dominan la fase regular se ve así recompensada, dotando de mayor coherencia al formato de competencia y asegurando que los protagonistas de la temporada sean quienes disputen el trofeo. La final actual, por tanto, no es una casualidad, sino el reflejo de un torneo donde los dos proyectos más sólidos, el de Toluca con 37 puntos y el de Tigres con 36, demostraron su superioridad desde la primera jornada.