La final del Apertura 2025 entre Toluca y Tigres no es un hecho aislado, sino la confirmación de una tendencia reciente en la Liga MX donde la justicia deportiva prevalece. El enfrentamiento entre el líder y sublíder de la fase regular subraya la importancia de la consistencia a lo largo del torneo. Este enfrentamiento es la decimoquinta vez en la historia de los torneos cortos que el primer y segundo lugar de la tabla general se encuentran en la final. Históricamente, el líder tiene una ligera ventaja, habiendo ganado el título en ocho de las catorce ocasiones anteriores, mientras que el sublíder lo ha hecho en seis. Toluca, que terminó la fase regular en la cima con 37 puntos, y Tigres, que fue segundo con 36, respaldaron su condición de favoritos eliminando a sus respectivos rivales en la Liguilla. Esta situación se alinea con una tendencia reciente, ya que tres de los últimos cuatro torneos han concluido con una final entre los dos mejores clasificados.
Ejemplos previos incluyen el Clausura 2025, donde Toluca (líder) venció a América (sublíder), y el Clausura 2024, cuando América (líder) derrotó a Cruz Azul.
Este patrón sugiere que el formato de competencia actual está recompensando de manera efectiva la regularidad, otorgando coherencia al campeonato y asegurando que los equipos que demostraron ser los más sólidos durante meses sean quienes disputen el trofeo, lo que eleva la calidad y el atractivo de la serie final.
En resumenEl duelo entre Toluca y Tigres valida el mérito deportivo, ya que los dos equipos más consistentes de la temporada regular llegaron a la instancia final. Esta tendencia reciente fortalece la credibilidad de la Liga MX, demostrando que el rendimiento sostenido es el camino más seguro hacia la gloria. Aunque la historia favorece ligeramente a Toluca como líder, la final representa la culminación lógica de un torneo bien disputado por ambos.