La presencia de Tigres en la final del Apertura 2025 es un reflejo de un patrón de dominio establecido en el fútbol mexicano durante más de una década. Junto con el Club América, los felinos han conformado un duopolio que ha acaparado la mayoría de las finales desde el año 2011. Las estadísticas demuestran esta hegemonía de manera contundente: de las últimas 28 finales disputadas en la Liga MX, al menos uno de estos dos equipos ha estado presente en 17 de ellas, lo que representa el 60.71% del total. La transformación de Tigres es particularmente notable.
Antes del Apertura 2011, el club tenía una historia de mediocridad que incluso incluyó un descenso en 1996. Sin embargo, a partir de su campeonato en 2011, cambiaron su identidad y se convirtieron en un protagonista constante, disputando diez finales desde entonces (incluida la actual).
Este ascenso, respaldado por una sólida inversión económica, los ha posicionado como una de las potencias indiscutibles del fútbol mexicano moderno.
Por su parte, América ha mantenido su estatus de grandeza, disputando también diez finales en el mismo período y consolidándose como el máximo ganador de la liga con 16 títulos, incluyendo un tricampeonato, hito único en torneos cortos. Este dominio ha hecho que la liga sea, para algunos, más predecible, pero también ha elevado el nivel de competencia en la cima.
En resumenLa última década en la Liga MX ha sido definida por la abrumadora consistencia de Tigres y América, quienes han establecido un claro duopolio en la disputa por los títulos. La aparición de Tigres en otra final no es una sorpresa, sino la continuación de una era en la que el club se ha ganado a pulso un lugar entre los equipos grandes de México, alterando el equilibrio de poder tradicional en la liga.