Antes del Apertura 2011, el club tenía una historia de mediocridad que incluso incluyó un descenso en 1996. Sin embargo, a partir de su campeonato en 2011, cambiaron su identidad y se convirtieron en un protagonista constante, disputando diez finales desde entonces (incluida la actual).

Este ascenso, respaldado por una sólida inversión económica, los ha posicionado como una de las potencias indiscutibles del fútbol mexicano moderno.

Por su parte, América ha mantenido su estatus de grandeza, disputando también diez finales en el mismo período y consolidándose como el máximo ganador de la liga con 16 títulos, incluyendo un tricampeonato, hito único en torneos cortos. Este dominio ha hecho que la liga sea, para algunos, más predecible, pero también ha elevado el nivel de competencia en la cima.