Toluca, que culminó como líder con 37 puntos, y Tigres, su escolta con 36 unidades, respaldaron su condición de favoritos eliminando a sus respectivos rivales en las fases previas.
Históricamente, esta será la decimoquinta final entre el líder y el sublíder en la era de los torneos cortos.
Las estadísticas muestran un ligero margen a favor del primer lugar, que se ha coronado en ocho de las catorce ocasiones anteriores, mientras que el segundo lo ha hecho en seis. Este precedente podría ser un buen augurio para Toluca, que además de la ventaja histórica, contará con la localía en el partido de vuelta. La coherencia entre el rendimiento de la fase regular y los finalistas refuerza la credibilidad de la competencia, asegurando que el trofeo será levantado por uno de los dos proyectos deportivos más sólidos del año.











