Juan Brunetta, delantero del equipo, expresó la mentalidad del plantel al afirmar: “Tigres es un equipo grande y lo tengo claro desde que estoy acá. En lo personal Tigres es un equipo grandísimo”.
Esta confianza se apoya en una plantilla con jugadores de vasta experiencia en estas instancias, como André-Pierre Gignac, Nahuel Guzmán y Javier Aquino, quienes, según Brunetta, “son jugadores muy ganadores y eso te lo contagian desde el día uno”.
La posibilidad de igualar a una institución histórica como Cruz Azul no es solo una estadística, sino la confirmación de un proyecto deportivo y económico que ha transformado al club de un equipo de media tabla a una potencia nacional. Ganar esta final sería un paso definitivo en la reconfiguración de la élite del fútbol mexicano.












