La serie estuvo marcada por el dramatismo y actuaciones heroicas, culminando con la obtención del duodécimo título de liga para los Diablos Rojos.

La final fue una contienda reñida que se extendió hasta las últimas instancias.

En el partido de ida disputado en el Estadio Universitario, Tigres tomó la delantera gracias a un gol del argentino Ángel Correa, lo que les dio una ventaja mínima para el partido de vuelta en el Estadio Nemesio Diez. Sin embargo, el Toluca logró remontar en casa, llevando la definición a una tanda de penales. El protagonista indiscutible de la noche fue el capitán escarlata, Alexis Vega, quien reveló haber jugado la final en condiciones físicas precarias.

Vega confesó que tuvo que ser infiltrado para poder participar, asumiendo un gran riesgo de agravar su lesión. “Físicamente no estaba muy bien, llevaba un par de semanas sin entrenar con mis compañeros, pero el amor que le tengo al Toluca me ayudó, me infiltré para estar con mis compañeros, sabía que corría un riesgo grande de lesionarme más grave, estoy anestesiado”, declaró el jugador.

Su sacrificio se vio recompensado al anotar el penalti decisivo en la muerte súbita, desatando la euforia en la capital mexiquense. Con este triunfo, Toluca alcanzó su duodécimo campeonato de liga, empatando a las Chivas como el segundo club más laureado de México, un hecho que subraya la magnitud de la final, descrita por el jugador de Tigres, Juan Brunetta, como un enfrentamiento entre dos equipos “grandísimos”.