Aunque América necesitaba ganar en casa para avanzar, Monterrey, incluso jugando con diez hombres, logró la hazaña.

El momento decisivo llegó cuando "Germán Berterame apareció en el área y con un testarazo destruyó los sueños de revancha americanistas", dándole a Rayados el pase a la siguiente ronda y consumando uno de los mayores fracasos del año para el equipo de Coapa.

Este triunfo no fue un hecho aislado, sino la confirmación del alto nivel del equipo dirigido por Domenec Torrent, que continuó su camino hasta las semifinales del torneo.

La fortaleza de Monterrey no solo reside en su experimentada plantilla, que cuenta con figuras como Sergio Ramos, sino también en el desarrollo de talento joven. Un ejemplo es el volante Íker Fimbres, un prospecto forjado en El Barrial que, junto a Fidel Ambriz, se perfila como una opción importante para el mediocampo del equipo en el futuro, demostrando que el club tiene una visión tanto a corto como a largo plazo.