Este dominio refleja la eficacia de un proyecto bien gestionado que supo combinar talento individual y un sólido juego colectivo.

El subcampeón Tigres fue el segundo equipo con mayor presencia, colocando a cuatro de sus figuras en el once: Nahuel Guzmán en la portería, Joaquim en la defensa, Juan Brunetta en el mediocampo y el recién llegado Ángel Correa en el ataque, demostrando que su inversión dio frutos inmediatos. El resto del equipo se completó con Willer Ditta y Carlos Rodríguez de Cruz Azul, y el español Sergio Canales de Monterrey, consolidando a estos clubes como potencias con jugadores de alto impacto en sus respectivas líneas.