Le sigue la española con cuatro representantes.

En contraste, solamente tres clubes han decidido apostar por el talento nacional para iniciar el torneo: Pumas con Efraín Juárez, León con el experimentado Ignacio Ambriz y Mazatlán con Christian Ramírez.

Esta disparidad evidencia una tendencia consolidada en el fútbol mexicano, donde los dueños de los equipos muestran una clara preferencia por perfiles internacionales.

El resto de las plazas se las reparten dos uruguayos, un brasileño (André Jardine en América), un chileno y un portugués. De los 18 estrategas, únicamente cinco han logrado ser campeones en México: Mohamed, Jardine, Cocca, Ambriz y Pedro Caixinha, lo que demuestra que la experiencia y los títulos previos son un factor determinante.

Esta situación pone una presión adicional sobre los pocos técnicos mexicanos, quienes no solo deben buscar resultados inmediatos para sus clubes, sino también validar la capacidad del entrenador nacional en un entorno altamente competitivo y globalizado.