Esta tendencia subraya un debate continuo sobre las oportunidades para los entrenadores nacionales en la máxima categoría del fútbol del país.
La legión argentina es la más numerosa y ocupa banquillos de alto perfil: Gabriel Milito con Chivas, Diego Cocca en Atlas, Antonio Mohamed con el campeón Toluca, Nicolás Larcamón en Cruz Azul, Guido Pizarro con Tigres y Esteban Solari en Pachuca. Le sigue la nacionalidad española con cuatro representantes, incluyendo a Domènec Torrent en Rayados y Guillermo Abascal en Atlético de San Luis. La lista se completa con dos uruguayos (Sebastián Abreu en Xolos y Martín Varini en Necaxa), un brasileño (André Jardine en América), un portugués (Pedro Caixinha en FC Juárez) y un chileno (Esteban González en Querétaro). En este contexto, los únicos mexicanos al frente de un equipo son Efraín Juárez con Pumas, el experimentado Ignacio Ambriz en León y Christian Ramírez con Mazatlán. De los 18 técnicos, solo cinco saben lo que es ser campeón en México, y entre ellos se encuentran Mohamed, Jardine, Cocca, Ambriz y Caixinha, lo que demuestra que la experiencia y el éxito previo son factores clave, independientemente de la nacionalidad.












