Con base en este análisis, cada jugador será asignado a uno de seis grupos etarios específicos, como “9 a 12 años” o “13 a 15 años”, y solo podrá chatear con otros miembros de su mismo rango. Para los menores de nueve años, el chat estará desactivado por defecto y solo podrá habilitarse con consentimiento parental explícito.

La compañía ha asegurado que las imágenes utilizadas para la verificación no serán almacenadas, cumpliendo con las normativas de privacidad. Matt Kaufman, jefe de seguridad de Roblox, afirmó que la tecnología es “bastante precisa”, con un margen de error de uno a dos años. Esta medida, que comenzará a operar en Australia, Nueva Zelanda y Países Bajos en diciembre antes de su expansión global en enero, se adelanta a posibles regulaciones más estrictas y busca reconstruir la confianza de los padres en una plataforma que congrega a más de 70 millones de jugadores activos diarios, en su mayoría menores de edad.