La presentación de Green, que incorpora más de cien motores y numerosos sensores, fue vista como una réplica tecnológica al incidente de Aidol, buscando transmitir una imagen de control y avance en un campo dominado por Estados Unidos y China. Ambos proyectos subrayan la estrategia de Rusia por desarrollar capacidades nacionales en robótica e IA encarnada.