El Galaxy Z TriFold es una declaración de intenciones en el segmento ultra premium. Al desplegarse, su pantalla interior Dynamic AMOLED de 10 pulgadas ofrece una experiencia similar a la de una tableta, optimizada para la productividad con la capacidad de ejecutar hasta tres aplicaciones simultáneamente y un modo DeX independiente. Su diseño, aunque complejo con dos bisagras, logra un grosor de solo 3.9 mm cuando está completamente abierto, integrando materiales como titanio y un polímero reforzado para mayor durabilidad.

En su interior, cuenta con el procesador Snapdragon 8 Elite para Galaxy, 16 GB de RAM, una cámara principal de 200 megapíxeles y una batería de 5,600 mAh distribuida en sus tres paneles.

Con un precio de salida cercano a los 2,500 dólares, Samsung ha optado por un lanzamiento piloto en mercados seleccionados como Corea del Sur y Estados Unidos, excluyendo inicialmente a Europa.

Esta estrategia, según analistas como Liz Lee de Counterpoint Research, busca "probar la durabilidad, el diseño de la bisagra y el rendimiento del software, a la vez que recopila información de usuarios reales antes de su comercialización". Este movimiento es crucial en un contexto competitivo donde rivales chinos ya exploran nuevos formatos y se espera la entrada de Apple al sector de plegables en 2026, lo que podría reconfigurar sustancialmente el mercado.