Históricamente, el modelo base de iPad ha utilizado procesadores más antiguos para mantener un punto de precio más bajo, dejando los chips más recientes para las líneas iPad mini, Air y Pro.

La integración del chip A19 representa una desviación importante de esta estrategia.

Esta actualización aseguraría que incluso el iPad más básico sea compatible con funciones avanzadas como Apple Intelligence y garantizaría una vida útil más larga con un rendimiento robusto y actualizaciones de software.

Sin embargo, esta "sorpresa (para bien)" crea un dilema estratégico para Apple.

Elimina la principal ventaja técnica del más caro iPad mini, que actualmente justifica su precio más alto con un procesador más moderno. Con el nuevo iPad base ofreciendo un rendimiento equivalente por potencialmente 200 euros menos, la propuesta de valor del iPad mini se vuelve cuestionable. Esto posiciona a la tableta más pequeña en un lugar precario, "acorralado" entre un iPad de nivel de entrada recién potenciado y más asequible, y el rumoreado iPhone plegable, que ofrecería un tamaño de pantalla similar en un paquete más versátil. El movimiento sugiere que Apple podría estar reposicionando el iPad base para que sea una propuesta de valor imbatible en términos de relación potencia-precio.