Apple, cuyos acuerdos con proveedores como Samsung y SK Hynix expiran en enero, podría ver afectados sus márgenes.

Aunque su gran volumen de compra y sus amplios márgenes de beneficio le permiten mitigar el impacto a corto plazo, la presión a largo plazo es inevitable, especialmente por su enfoque en la IA ejecutada localmente, que demanda más memoria en el dispositivo.

Otros fabricantes como OPPO y Xiaomi enfrentan un dilema mayor: absorber los costos, subir precios o reducir especificaciones, una estrategia conocida como “reduflación tecnológica”.