Este hito marca la transición de un concepto de ciencia ficción a un producto tangible, con las primeras entregas programadas para principios de 2026. Fabricado en las instalaciones de la compañía en Silicon Valley, el Model A es un vehículo 100% eléctrico que combina la capacidad de circular por carretera como un automóvil convencional con la funcionalidad de despegue y aterrizaje vertical (VTOL), lo que elimina la necesidad de pistas. Su diseño le permite una autonomía de 355 kilómetros en tierra y 177 kilómetros en vuelo.

A diferencia de otros prototipos, el Model A puede operar sin alas y es legal para circular en carretera.

Jim Dukhovny, CEO de la startup, confirmó que la producción comenzó “según lo previsto”. La compañía ya ha recibido más de 3,500 pedidos anticipados, que representan un valor de mil millones de dólares, a un precio de preventa de 300,000 dólares por unidad. Inicialmente, el vehículo estará disponible solo para un grupo selecto de clientes, quienes lo probarán en entornos reales antes de que comience una producción a mayor escala. Este lanzamiento representa un avance significativo en la movilidad personal, aunque enfrenta desafíos regulatorios y de infraestructura para su operación masiva en entornos urbanos.