Su desarrollo, casi finalizado, genera una enorme expectación sobre cómo Apple abordará los desafíos técnicos que han enfrentado sus competidores.
A diferencia de otros lanzamientos, el iPhone plegable representa la apuesta de Apple por un cambio de formato radical, con el objetivo de solucionar los principales problemas vistos en dispositivos de la competencia. La promesa más destacada es la de una pantalla "sin arruga", un pliegue que no se note a la vista y sea prácticamente imperceptible al tacto, lo que constituiría una ventaja competitiva clave. Este enfoque en un diseño más refinado es característico de Apple cuando ingresa tardíamente a un mercado, buscando ofrecer una experiencia de usuario superior desde el inicio. Se espera que el dispositivo, con una pantalla abierta de casi ocho pulgadas, incorpore nuevas funciones en su sistema operativo, iOS 27, que podrían ser similares a las de iPadOS para aprovechar el mayor espacio de visualización, como una multitarea más avanzada y barras laterales.
La expectación entre los entusiastas es máxima, con afirmaciones como "imaginarme un iPhone plegable me hace subir el entusiasmo a niveles estratosféricos".
Sin embargo, aunque su presentación está prevista para septiembre, se advierte sobre posibles problemas de stock iniciales debido a una demanda que ya se anticipa como muy elevada, lo que podría limitar su disponibilidad en los primeros meses.








