Este lanzamiento posiciona a la marca como un competidor directo de líderes del segmento como RedMagic, apostando por un rendimiento sostenido y soluciones de enfriamiento avanzadas.

El modelo más potente, el Honor WIN, está equipado con el procesador Snapdragon 8 Elite Gen 5, el más avanzado de Qualcomm, mientras que el WIN RT utiliza el Snapdragon 8 Elite.

Ambos modelos comparten una pantalla OLED de 6.83 pulgadas con resolución 1.5K, una tasa de refresco de 185 Hz y un brillo máximo de 6,000 nits, prometiendo una experiencia visual fluida y de alta calidad. El principal diferenciador es su sistema de refrigeración, que en el modelo WIN incluye un ventilador activo de 25,000 RPM y un conducto de aire doble de 360°, una primicia en la industria. Además, ambos teléfonos cuentan con certificaciones de resistencia IP68, IP69 e IP69K, superando a muchos de sus rivales. La batería de 10,000 mAh, que supera ampliamente a otros buques insignia, se complementa con una carga rápida de 100W por cable y 80W inalámbrica en el modelo WIN. A diferencia de otros teléfonos para gaming, Honor no ha descuidado el apartado fotográfico, integrando un sistema de triple cámara en el WIN con un sensor principal de 50 MP. Por ahora, su disponibilidad se limita a China, pero su lanzamiento sugiere una nueva tendencia hacia baterías de mayor capacidad en el mercado de smartphones.