Esta medida preventiva, aunque necesaria para garantizar la seguridad operacional, provocó cancelaciones y retrasos en vuelos a nivel global.

La alerta global se originó tras descubrirse que una radiación solar intensa podría corromper datos críticos en las computadoras de control de vuelo (FCC) de los modelos Airbus A319, A320 y A321. La vulnerabilidad fue identificada después de un incidente en octubre de 2025 con una aeronave de JetBlue que experimentó una pérdida de control en un vuelo entre Cancún y Newark. Como respuesta, la Agencia de Seguridad Aérea de la Unión Europea (EASA) emitió una Directiva de Aeronavegabilidad de emergencia que ordenaba la actualización inmediata del software en aproximadamente 6,000 aviones en todo el mundo. En México, la Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC) supervisó la implementación de la medida. Las aerolíneas mexicanas Volaris y Viva Aerobus, cuyas flotas dependen en gran medida de estos modelos, se vieron significativamente afectadas. Volaris advirtió a sus clientes sobre posibles cancelaciones y retrasos durante un período de 48 a 72 horas mientras actualizaba su flota de más de 90 aeronaves afectadas. De manera similar, Viva Aerobus trabajó en la actualización de sus 90 aviones.

Ambas compañías coordinaron sus esfuerzos para minimizar el impacto en los pasajeros.

El presidente ejecutivo de Volaris, Enrique Beltranena, señaló que sus “equipos técnicos y operativos respondieron con una velocidad y disciplina excepcionales”, lo que permitió mantener la programación y garantizar los más altos estándares de seguridad. La situación también afectó a otras grandes aerolíneas como American Airlines y Avianca, subrayando la interconexión de la aviación mundial y la necesidad de respuestas coordinadas ante amenazas a la seguridad.