Esta medida, conocida como "arrendamiento húmedo", se debe a que varias de sus aeronaves se encuentran en tierra para revisiones de los motores Pratt & Whitney (P&W). La empresa explicó que el incremento en el número de revisiones a los motores NEO del fabricante P&W, programadas para diciembre de 2025 y enero de 2026, redujo la disponibilidad de su flota durante la temporada alta.

Para mitigar el impacto y proteger a los pasajeros que viajan para reunirse con sus familias, Volaris optó por este esquema temporal.

La aerolínea aseguró que acordó con el Sindicato de Trabajadores de la Industria Aeronáutica (STIA) que no habrá afectaciones en la plantilla laboral mexicana, ni reducción en sus jornadas, horas de vuelo o ingresos. Sin embargo, la decisión generó una fuerte reacción por parte de la Asociación Sindical de Pilotos Aviadores de México (ASPA), que calificó la autorización de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) como una violación a la Ley de Aviación Civil y al principio constitucional que establece que las aeronaves mexicanas deben ser tripuladas por pilotos mexicanos de nacimiento. ASPA anunció que realizará una manifestación pacífica el 1 de diciembre en las instalaciones de la SICT para mostrar su rechazo. Por su parte, la Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC) defendió el procedimiento, argumentando que está sustentado en artículos del Convenio sobre Aviación Civil Internacional.