BBVA Research atribuye esta tendencia a una "menor inserción de nuevos migrantes mexicanos en el mercado laboral estadounidense", exacerbada por la "agresiva política migratoria implementada por el presidente Donald Trump". Este fenómeno contrasta con el de otros países de América Latina como Honduras, Guatemala y El Salvador, donde las remesas han crecido a tasas de dos dígitos. Analistas de Monex advierten que si los envíos continúan cayendo, la menor oferta de dólares podría generar presiones sobre el peso. Por su parte, la presidenta Claudia Sheinbaum desestimó que la caída esté relacionada con lavado de dinero, afirmando que "no tenemos ningún indicio", y la atribuyó a "la situación que están viviendo los mexicanos allá".